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Sobre Just in Time. Un proyecto de Weareqq (Vicente Vázquez y Usue Arrieta) para las Residencias Pinotxo. Sant Andreu Contemporani. Fabra i Coats, 2010.Uno de los métodos más efectivos de incidencia directa en el contexto específico en el que se opera – y más cuando de intervenciones artísticas se trata – se haya en la exploración exhaustiva y atenta de dicho ámbito de actuación. Un análisis detallado del lugar o situación que, al margen de lecturas superficiales y poco precisas (algo frecuente en arte por dos motivos básicos: la falta de tiempo de calidad y la necesidad de resultados inmediatos), genera el compromiso necesario para que las prácticas artísticas interfieran en el tiempo presente de aquellos entornos que nos vienen dados y preestablecidos de antemano.
De este modo, los proyectos de Weareqq (Vicente Vázquez y Usue Arrieta) en el espacio público, o al menos en ámbitos frecuentemente liberados del peso hegemónico de la sala de exposiciones (y de ahí quizás su alto interés en el relato cinematográfico y en sus formas de consumo), suelen centrarse en estudios de campo de inquietud sociológica inicial. Un esquema alejado de lo relacional pero que apuesta a su vez por la capacidad de empatía y complicidad afectiva con las personas y comunidades que sustentan los entornos próximos en los que los dos artistas se ven inmersos. Un marco de operaciones – el del arte contemporáneo – que, conscientes de su flexibilidad y de su escasa practicidad hoy en día (o más bien positivando su baja relevancia), les permite apostar en sus obras por una inmersión entusiasta y desencantada a la par definida en base a continuos ejercicios de resignificación de las realidades cotidianas que les son propias. En definitiva, una dinámica de trabajo que, más anclada en la intuición y el ensayo-error que en el rigor metodológico, invita a un diálogo constante entre la permeabilidad del discurso artístico y el “aquí y ahora” del espacio colectivo.
Just in Time, término extraído del ámbito del textil y definido por un aumento de la rentabilidad a través de reducir la producción según las demandas del mercado, es el título escogido por el colectivo para englobar uno de los proyectos realizados durante su periodo de residencia en Fabra i Coats. Un proceso de cinco meses de duración en el que, como sistema de instrumentalización del lugar específico y de sus ritmos de producción en pasado (fábrica textil y contexto obrero) y en presente (centro de producción para artistas) ha ido desgranando diferentes acercamientos a las rutinas diarias de su taller: un estudio provisional en una antigua fábrica textil a medio proceso de reconversión en gran centro para la creación contemporánea.
En este sentido, Just in time evidencia un cambio de paradigma extendido en el tiempo y concentrado en un mismo lugar: el abandono del legado industrial de Fabra i Coats a favor de la reinvención de nuevas funciones sociales derivadas de la actividad creativa. Una controversia repleta de fisuras a distintos niveles que fluctúa entre el pasado perdido, el presente inestable y el futuro incierto del recinto fabril en desuso como tal y sus nuevas posibilidades de actuación cultural. Y es precisamente en esa tierra de nadie en la que actualmente se encuentra la fábrica en
Para ello, el cúmulo de situaciones vividas e investigaciones desarrolladas en su día a día, permiten a Weareqq detectar los puntos caliente de Just in Time. Un sistema de análisis en el que el encuentro fortuito de estímulos en la propia fábrica y el intento persistente y fallido de asumir objetivos y cumplirlos justo a tiempo, se convierten en los ejes principales del proyecto.
Propuesta de mesa de juntas para fábrica de la creación supone el descubrimiento en el segundo piso de la nave central de la fábrica de un espectacular smiley de casi cuatro metros de diámetro abandonado por Diesel tras un evento multitudinario. Un apropiación paródica, carnavalesca y desmedida que, de un modo eufórico y sarcástico, se transforma en auténtico protagonista de Just in Time. Un símbolo de connotaciones raveras que Weareqq, en un ejercicio de solemnidad ridiculizada y gesta antiépica hará rodar torpemente por los espacios deshabitados y solitarios de la fábrica hasta llegar, destrozado, parcheado y convertido en mesa de juntas y reuniones (el espacio de la negociación), a la sala de exposiciones situada en una nave anexa a pie de calle. Una suerte de circuito (medio kilómetro aproximadamente) de dificultad máxima en el que, progresivamente, todo falla. Una vez allí, el fracturado smiley es iluminado y complementado por todo un material de registro - fotografías, planos y video - que permite reconstruir mentalmente toda
Iluminación de pintada contra convenio textil desvela el interés de los dos artistas en el pasado reciente de Fabra i Coats a través de una pintada de huelga general hallada a la entrada del recinto; un mensaje de protesta que, pese al transcurso de los años (y a varios intentos por taparla), se resiste a desaparecer. Una alusión directa a los movimientos sindicales derivados de la implantación en Catalunya del convenio textil del Just in Time a finales de los ochenta; algo que implicó el despido de gran cantidad de trabajadores y, en el caso de Fabra i Coats, el inicio de toda una serie de desigualdades internas en la condición de los trabajadores de En definitiva, el formato expositivo de Just in Time opta por un display expandido y deslocalizado – instalación en sala, proyección e intervención en el espacio público – que invita a un juego constante de antagonismos – ocio y trabajo, euforia y frustración, confianza y descrédito, esfuerzo y fracaso, intento y error – que señala y reivindica la fragilidad del artista como nuevo agente productivo en el contexto de las fábricas de creación. Un ejercicio de resistencia y manifiesta incomodidad que funciona en sutil equilibrio entre la necesidad de denunciar y la necesidad de aceptar, incluso de obedecer. Y ahí reside la principal diferencia entre la reivindicación obrera del pasado y la artística del presente. Parece que el contexto artístico asume la derrota con una sonrisa. Que mejor que un smiley gigante para hablar de todo esto. |
